Hablemos sobre los mitos de la ansiedad para aprender a gestionarla mejor. Y sobre todo acerca de aquellos mitos que no permiten comprender realmente de qué se trata la ansiedad y una verdadera manera de tratarla.

Iniciamos, como siempre, por el principio entendiendo qué es ansiedad.

La ansiedad es un mecanismo defensivo que aparece como una señal de alerta. Para algunos puede llegar a ser como esa llamada que dice: «peligro… peligro… peligro». Y ante esa llamada el cuerpo reacciona con una serie de síntomas como palpitaciones, dificultades para respirar o inquietud. Además, la mente comienza a moverse de forma desordenada con pensamientos que cruzan velozmente y ante los cuales la persona no logra tomar una decisión, llegando a sentirse atrapada en lo que llamamos un ciclo de ansiedad.

Es bajo este caos que la persona busca una gran cantidad de formas para acallar ese ruido molesto, para tratar de encontrar paz, silencio, quietud. Estas formas pueden llegar a convertirse en patrones que se repiten reforzando el ciclo de ansiedad.

Sucede entonces, que la persona se siente sola ante esta vorágine de sensaciones y pensamientos incómodos, llevándola a aislarse porque no encuentra comprensión ni alternativas de solución.

Es por ello que mi propuesta terapéutica siempre se enfoca en 2 líneas. Por un lado provocar que la persona aprenda a gestionar su cotidianidad y por otro desatar esos patrones armados en el pasado, para construir otros mejores, más actuales y sobre todo construidos desde el empoderamiento personal.

Hablemos de ansiedad comenzando por los mitos. Hay muchos mitos acerca de la salud mental, el control emocional, depresión o ansiedad. Sin embargo, aquí y ahora vamos a conversar acerca de dos que particularmente promueven el aislamiento de las personas con ansiedad y sobre todo la imposición de una etiqueta odiosa que quiero eliminar de nuestras mentes: «el desequilibrio mental». Esto porque muchos de mis pacientes inician su proceso con la idea de que están «locos», que no son capaces y que al estar «mentalmente mal» llegan para ver si tienen arreglo. Inician sus procesos con un nivel de desconfianza personal muy profunda y se vuelve necesario derribar todas esas creencias que provocan el aislamiento de muchos.

 

Mito de la Ansiedad 1: Se ha creído que la ansiedad surge por un trauma del pasado, un evento triste o desolador.

Esta afirmación es falsa porque no hay una razón única para la ansiedad. Desde el mismo funcionamiento cerebral, la estructura de personalidad, los estilos de crianza y el estilo de vida que se lleve. Todos estos factores influyen en la manifestación de síntomas relacionados con la ansiedad.

Si eres una persona ansiosa del tipo auto-exigente, puntual, que no tolera el error en los demás ni en si mismo y que no te divierte ir a probar en aquel nuevo restaurante del cual no tienes referencias. Pues esto puede hablarnos más de estilos de crianza y vida que de traumas. Sin embargo, vale la pena darse la oportunidad de indagar si este estilo de vida que produce ansiedad tiene «nudos» emocionales o históricos en los que se formó y ahora es vuelve necesario ir a desatar y re-hacer.

Por eso creo tanto en darnos esos espacios de expresión, de conocimiento personal y de re-creación personal. Que vale más la pena llegar siempre a nuevos descubrimientos de sí mismo que a conclusiones inamovibles. Que es más enriquecedora la aventura del autoconocimiento que la incómoda zona de los juicios en lo que podemos llegar a caer.

Mi propuesta es esa, moverte hacia el conocimiento personal y aprovechar tu creatividad que estoy segura la tienes por allí concentrada.

Mito de la Ansiedad 2: Se cree que la ansiedad es un asunto de algunos que no saben gestionar sus vidas.

Esta expresión la he escuchado tantas veces y estoy segura que ha provocado el silencio de muchos acerca de sus angustias y ansiedades. Muchos callan lo que sufren a sus parejas y familias, a pesar de que todos vean por lo que está pasando y crean vidas «artificiales» a tal punto que si les preguntas cómo están, ello rápidamente responde «muy bien». Pero si te fijas en sus ojos, te das cuenta que no es así.

Después se van sigilosos a grupos secretos en redes sociales para desahogarse o pedir consejo y bueno, no siempre obtienen la mejor respuesta.

El asunto aquí es que se esconde lo que se siente para no vivir bajo el ojo del juicio de otras personas, sin la comprensión ni el apoyo que se necesita en estos casos. Inclusive, muchos creen que se sale de la ansiedad con a punta de positivismo y fuerza de voluntad, pero se que eso no es suficiente. Al contrario, considero que es una práctica hasta peligrosa para la autoestima y el bienestar de la persona.

Cómo vas a resolver hoy tu ansiedad son solo la fuerza de voluntad, si en realidad es un mecanismo defensivo que se has construido desde tus creencias del pasado y necesitas ir a resolverlas para poder seguir adelante.

Es necesario darse la oportunidad de viajar a tu interior y re-encontrarte con todo lo que has sido para que no lo sigas repitiendo.

 

Mis descubrimientos acerca de la ansiedad:

Algo que he descubierto en mi y en mis pacientes con ansiedad es que somos increíblemente creativos. Estamos llenos de recursos para lidiar con las incomodidades de la ansiedad. Además somos de las personas más persistentes que he conocido, definitivamente un ansioso no se rinde, aunque tu no lo creas.

Un ansioso tiene un arsenal de tácticas, recursos e ideas para sobrevivir sus episodios de ansiedad inagotables. Todos estos recursos son un tesoro maravilloso con el que cuenta el ansioso. De hecho, si te consideras una persona con ansiedad, haz una lista de todo lo que haces para sentirte mejor y verás que cuentas con actividades interesantes, que bien enfocadas y alineadas a objetivos claros te harán vivir de forma renovada.

Así que ven a contarme en los comentarios que tesoro tienes guardado, cuál es tu acción favorita cuando sientes ansiedad. Y si además quieres aprender a ponerle un alto a tu ansiedad, te dejo mi GUIA GRATUITA 3 formas Creativas de poner un alto a tu ansiedad.