El miedo es uno de los mecanismos defensivos más arraigados en el ser humano y una de sus consecuencias es la ansiedad.

Cuando nos hemos acostumbrado a vivir en la famosa “zona de confort”, en donde estamos habituados a ciertas rutinas, a las mismas personas y las mismas cosas de siempre; nos quedamos con un nivel tan alto de seguridad. Llegamos al punto de perder nuestro espíritu de aventura. Si, ese vital en el ADN humano. Creemos que estamos en el mejor de los sitios.

Es en esos casos, cuando dejamos de comprender nuestro miedo y nos desconectamos de él.

Pero, como la vida no va en línea recta, si no que llena de curvas, altos y bajos. Surge entonces situaciones inesperadas que nos enfrentan a la incertidumbre. Es allí cuando el miedo sale a raudales para tomar control y con ello la ansiedad, que puede llegar a instalarse con todos sus síntomas e incomodidades. En consecuencia, nos bloqueamos, nos encerramos en nosotros mismos, pero desconectados de nuestras capacidades. Esto dificulta el sistema para la toma de decisions, nuestra conexión con aquello que anhelamos e inclusive con el deseo de aventura y pasión personal natural en nosotros.

Por eso mi consejo: Aunque sientas miedo, mantén tu conexión personal.

 

Algo que encuentro a menudo en mi trabajo con mis clientes, es que aprenden de forma inconsciente a esconderse de sus emociones y con ello de sí mismos. Recuerdo un caso en que trabajaba con un director comercial que había sido despedido de su empleo con más de 10 años de trabajo estable.

La noticia de su despido, provocó en él una parada absoluta. De pronto, había bloqueado la conexión con sus emociones, la relación con su pareja y sus hijos. Inclusive, se estaba aislando en sus relaciones sociales.

Aunque entendamos que estas reacciones son lógicas ante una situación como la que él enfrentaba, este bloqueo no le ayudaba a dar los siguientes pasos y le hacían sentir una gran frustración y preocupación por lo que iba a hacer en el futuro.

Existía la posibilidad de que se instalara en él muchos de los síntomas de ansiedad, pues se sentía estresado, frustrado por lo sucedido, con dificultades para dormir comunicarse y sobre todo inseguro con los pasos que quería dar a partir de ese momento.

Veía que su proyecto de vida se truncaba frente a sus ojos y los de su familia y que todo ello ocurría a una edad en la que «volver a empezar» no suena tan sencillo.

 

Llegó a sus primeras sesiones de trabajo conmigo escondiéndose de sí mismo.

No recordaba cómo había logrado sus éxitos anteriores. No se conectaba con el amor y la solidaridad que podría encontrar en otros. En consecuencia, se sentía solo, bloqueado e impotente ante esa nueva realidad.  No quería estar dando explicaciones a los demás acerca de lo que le había ocurrido y ese preciso tema fue el inicio de su proceso de transformación.

Cuando vivimos una situación crítica. Cuando enfrentamos un cambio fuerte en nuestras vidas es necesario fortalecer la conexión que tenemos con nosotros mismos, nuestro talento y habilidades. Sin embargo, para algunas personas esta conexión es compleja, requiere que antes sean sanadas heridas emocionales que no le permiten avanzar.

Ayudarle a una persona como el caso que comparto hoy require un trabajo en varios frentes. Sin embargo, en esta occasion quiero concentrarme en la conexión vital consigo mismo. A esta conexión la he llamado el auto-encuentro, es el primer paso para enfocarnos en el fortalecimiento emocional de nuestro ser.

El autoencuentro no ocurre por arte de magia

¡Pues si, es verdad!. Ese encuentro personal no ocurre en un cerrar y abrir los ojos. Una de las razones es porque nos desconectamos de nuestro Ser desde hace mucho tiempo atrás, cuando comprendimos inicialmente que era más importante lo que debíamos ser que nuestro Ser en si. Y podrías ahora hacer una pequeña reflexión personal cerrando tus ojos y percibiendo:

  • ¿Dónde estás ahora mismo?
  • ¿Cómo sientes tu conexión interior?
  • ¿Enfocada en tus deberes?
  • ¿En dar la talla para la siguiente evaluación?
  • ¿Tal vez en llegar antes que…?
  • ¿Cómo es tu respiración?
  • ¿Cuáles son los pensamientos que llegan a ti justo ahora?

El primero paso del autoencuentro es la TOMA DE CONSCIENCIA.

Pero este tampoco no es un acto mágico que sucede en nuestro interior. Ni una píldora con la que de un momento a otro, te hará sentir bien.

Lo que ocurre con este primer paso es abrir tus ojos hacia ti y mirarte cual eres, sin hacer juicios de ningún tipo. Mirarte con toda tu historia, tus heridas, tus talentos y actos heroicos de tu pasado. Es la oportunidad para que te des cuenta todo lo que has aprendido de cada paso dado, de cada caída sufrida y cada nuevo inicio intentado. Porque darte cuenta de tu camino andado es la oportunidad para hacer la transformación que deseas.

 

Pero… ¿Cuántas veces hemos preferidos mantenernos dormidos en el sueño incómodo de nuestra desconexión?

Procura dejar el piloto automático de tu vida apagado.

¿Qué hábitos diarios tienes que te mantienen en hibernación personal?

¿Cuándo estás con tu piloto automático encendido? ¿Lo sabes realmente?

Es necesario ingrediente vital: Levantarte y dar el primer paso.

¿Qué vas a hacer hoy por ti para provocar el cambio que quieres?

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