Recargar tu energía vital es una hábito que yo llamaría «holístico» o «multidimensional». Porque no solo tiene que ver únicamente con tus horarios de vida. Te compromete por completo, en cuerpo, mente y alma. Y de eso te quiero hablar hoy!

 

Si queremos mantener viva nuestra creatividad y afinada nuestra capacidad intuitiva, es importante aprender a recargar nuestra energía vital.  Para ello, arrancamos por el principio… por conocer ¿Qué es energía vital? y ¿Cómo fluye esta energía en nuestra vida?

 

 

¿Qué es Energía Vital?:

Todas las culturas han tenido la necesidad de identificar la energía vital para poder comprenderla y aprender a manejarla. Así que ha sido nombrada de muchas formas: los griegos le llamaban Neuma, los hindúes Prana, los chinos Chi y los japoneses Ki.

Es una energía que recorre el organismo y cuando se da el desbalance, surge como resultado la «enfermedad» o el «desajuste emocional». Entonces, tomar consciencia de nuestra energía vital y aprender a aprovecharla y revitalizarla nos permite vivir de una forma más plena y alcanzar nuestro objetivos de vida.

 

Las emociones son el combustible de nuestra energía:

Si bien hay una variedad de elementos que pueden afectar la energía vital, el combustible que tenemos internamente y que mueve nuestra energía son las emociones. Ya sea el miedo, la rabia o la alegría, cualquiera de nuestras emociones alteran nuestro flujo de energía vital.

 

Dime qué sientes y te diré cómo está tu energía vital:

Trabaja tus emociones, no en función de reprimirlas o controlarlas. Trabaja con ellas conociéndolas y aprendiendo a transformarlas de forma amorosa y según tu propósito de vida. Para ello ven a leer el artículo que he escrito sobre el poder de los árboles en nuestra energía vital. Podrás aprender a hacer de tus paseos una oportunidad de encuentro personal.

 

Ahora bien! Ya te estás encargando de tus emociones, pero ¿Cómo recargar tu energía vital? Sigue estos pasos:

 

Toma consciencia de tu flujo energético:

A lo largo de las 24 horas del día tu energía no está en el mismo nivel y es por ello que debes integrar a tu rutina diaria espacios de descanso y distracción. Identifica los momentos de mayor flujo de energía, esos momentos son en los que puedes estar inspirada y motivada para avanzar con tus planes. En los momentos de menor energía, incluye actividades que te relajen o te renueven.

 

Detecta los obstáculos que rompen con tu energía vital:

Estos pueden ser situaciones de tu pasado que estás cargando contigo, situaciones del presente que no te dejan crecer o predisposiciones hacia hacia cosas que no te ayudan a ser flexible. Al identificar estos obstáculos procura no caer en la «trampa» de culpabilizar. Acepta la situación y observa tus posibilidades de hacer los cambios necesarios.

 

Renueva tu energía vital:

Este es el proceso que, si logras integrar a tu vida diaria, llegarás a un nivel personal de plenitud donde ya no requieras esforzarte por lo que quieres, si no que intuirás lo que te conviene y el momento para ti. Aquí te dejo las semillas de renovación enfocadas en 3 áreas clave:

Cuerpo:

Por atención a tus señales corporales: Detente cada cierto tiempo y escucha tu cuerpo. ¿Qué te dice? ¿Cuál es el órgano que se afecta primero cuando tienes estrés? ¿Cómo están los ritmos y los ciclos de tu cuerpo? ¿Te gustaría hacer un cambio en ello? Recuerda que tu cuerpo es el receptor de lo que sientes y te va a dar las señales de que algo pasa para que te actives en encontrar soluciones, crear nuevos hábitos y vivir mas plenamente.

 

Desintoxícate regularmente:Así como tu casa necesita limpieza profunda cada cierto tiempo, tu cuerpo y tu mente también lo necesitan.

 

Observa tu alimentación: Existen muchos tipos de alimentos que ayudan a eliminar toxinas, por ejemplo el té verde, vegetales o frutas. Lo más importante es que tomes consciencia de lo que pones en tu cuerpo.

 

Sal a caminar y conéctate con la naturaleza: Automáticamente sentirás el cambio en tu interior.

 

Recuerda tu respiración: El oxígeno es el primero elemento con el el nutres tu cuerpo.

 

Apúntate a un masaje o ensaya el auto-masaje: Cualquiera de las dos alternativas te va a permitir tomar consciencia de tu cuerpo y la transformación que vive en el proceso.

 

Reserva tiempos para tu descaso: Además de tus horas regulares de sueño. Reserva otros momentos para el descanso activo, un juego de mesa en familia o con amigos, ejercicio físico, tu artesanía favorita o una buena lectura.

 

Mente:

Descubre tus talentos y alentamos a crecer: Observa, investiga y ensaya. Siempre mantén tu actividad de exploración de tus talentos para que los mantengas vivos y listos para la acción.

 

Conéctate con tu propósito y tus motivaciones: Recuerda estar refrescando tu propósito cada día, puedes preguntarte en la mañana ¿Cuáles acciones de hoy me acercan a mi propósito?

 

Enfócate en lo que quieres lograr: Aterriza tus metas en acciones concretas que te lleven hacia tu propósito.

 

Conéctate con lo que inspira: Busca siempre elementos de inspiración. Estos pueden ser, referentes en tu área a lo que te gusta seguir, escritores, artistas. Todo aquello que te lleve a un nivel más alto de tu desarrollo personal.

 

Procura terminar lo que te propongas:  No dejes cabos sueltos. Cierra tus ciclos para que puedas continuar.

 

Cambia tus «debo» por «quiero»: Haz una lista con todo lo que crees que debes hacer en tu vida y luego cambia la palabra «debo» en cada frase por la palabra «quiero», verás la magia ocurriendo en tu corazón.

 

 

Espíritu:

Ponte una nariz de payaso y ríete de ti misma: Si! Búscate una de esas narices graciosas y cuando te sientas bloqueada o triste, te la pones y sigues haciendo tus tareas cotidianas. Te sorprenderás cuando te veas al espejo y reconozcas con quien has estado todo el día… contigo! Ríete y abrázate mucho, eres tu mejor compañía.

 

Deja de lado los juicios y hazte preguntas: Cada vez que te vean diciéndote que eres una u otras cosa. Frena! Y cambia esa afirmación o negación en pregunta. Esto te va a dar la oportunidad de descubrir nuevas cosas en ti.

 

Realiza tu práctica diaria de ejercicios de visualización y meditación: Así como salir a caminar tiene efectos inmediatos en ti, la meditación igualmente acelera tu proceso de recuperación personal.

 

Trabaja tu espiritualidad y consolida tu fe: La fe mueve montañas y la primera que vamos a mover es la que está en tu mente. Ten fe en ti y todo cambiará. Trabaja esta fe desde tu espacio espiritual, en tu interior. El amor que hay allí te reconfortará siempre y te dará la sabiduría para comprender por donde andar.

 

Tu turno!

¿Qué quieres hacer para recargar la energía vital en tu vida?

¡Cuéntamelo en los comentarios!