Después de trabajar en liderazgo tanto en el mundo de las organizaciones como a nivel de la gestión personal, quiero centrarme aquí en el liderazgo personal. Ese que se ocupa de la autodirección y el desarrollo del potencial personal.

Porque cuando se habla de liderazgo, surge la imagen de ese líder que, desde una posición de mayor visión, lidera sobre otros. Es un concepto centrado en las habilidades para trabajar con otras personas o con equipos. Pero, ¿Cómo se trabaja el líder a sí mismo? Veo seguido como se deja oculto en la sombra ese trabajo personal, esa conexión ya no desde la auto-exigencia, si no desde la aceptación.

En cuestiones del desarrollo personal, si te pierdes de vista a ti misma, tus emociones, tus espacios de re-creación; perderás herramientas valiosas para un proyecto de vida saludable y balanceado. Sólo lograrás llegar a vivir con altos niveles de estrés y auto-exigencia, debido en buena medida a una mentalidad de liderazgo desenfocada.

Para comprender y apropiarse del concepto de liderazgo y sentirse habilitada para utilizarlo como herramienta en nuestros grupos de trabajo, es importante comprender antes el concepto de ser humano que quieres de ti misma para tus diferentes roles de vida.  Así es posible hacer una construcción cercana y dinámica de desarrollo como líder.

Es necesario mirar con detenimiento al líder que llevas dentro. De esta manera podrás darte cuenta hacia dónde se enfocan tus habilidades, tu exigencia y tu competitividad. Así lograrás ser más flexible, creativa y dispuesta al aprendizaje y la mejora continua.

Comencemos a desgranar las cualidades de la líder, para comenzar a iluminar lo que parece haber estado a la sombra hasta ahora:

 

 

¿Qué es liderazgo?

Comprender el liderazgo incluye entender el concepto de ser humano. Una de las definiciones es: La suma única de capacidades, aprendizaje, emociones y deseos, que se encuentra en constante movimiento. Es desde este rol de líder donde se potencia y se reta tus propias capacidades para llegar un paso más allá. Fomenta la responsabilidad, la integración, el desarrollo personal, y, especialmente, es el generador de la creación de un espíritu de pertenencia que procura unirte a tu entorno y los roles que en ellos ejecutas.

 

Características fundamentales del liderazgo:

Confianza en sí mismo

Se refiere al autoconocimiento que se tenga de sí mismo.  Este debe ser realista y debe reflejarse en el comportamiento del líder en distintas circunstancias.  Es mantener la compostura ante las crisis y hablar con precisión.

Para desarrollar esta característica: El desarrollo de la confianza en sí mismo es un proceso permanente que inicia con el hecho de capitalizar las primeras victorias personales para afianzar la confianza. Esto viene a ser la base para el buen desempeño posterior en situaciones de mayor desafío.  Un ejercicio importante para desarrollar la confianza en sí mismo es ofrecerse de voluntario en proyectos que signifiquen un reto en que pueda aprender nuevas cosas.

Asertividad

“Es ser franco y directo en la expresión de requerimientos o exigencias, opiniones, sentimientos y actitudes” (DuBrin, 2008, p. 149).  La asertividad es una herramienta para que el líder utilice en diferentes situaciones, como aclarar el logro de metas o confrontar a un miembro del equipo en cuanto a sus errores, exigir mayor desempeño y fijar altas expectativas.  También es importante para solicitar exigencias a superiores.

Para desarrollar la asertividad: Es importante recordar desarrollar la proactividad, ese espacio que nos damos para reflexionar entre una experiencia vivida y la respuesta que decidimos emitir.  Es importante leer las oportunidades en las cuales es posible expresar lo que se piensa y siente, tanto para aspectos positivos como negativos.

Integridad:

Este es un estado de estar completo, no dividido. Donde tanto las palabras y acciones coinciden.  El líder íntegro no divide su lealtad, no finge, ni se esconde, ni teme.

Para desarrollar la integridad, el líder debe preguntarse:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Qué debo hacer?
  • ¿Qué sentido tiene la vida?
  • ¿Cuáles son los principios y valores que me guían y cuáles son mis características como líder que quiero desarrollar?

Estabilidad emocional:

Esta es una herramienta que permite dar constancia al grupo. Para el líder es importante aprender a controlar y dosificar las emociones. 

Para desarrollar la estabilidad emocional: Esta característica no siempre se la podemos desarrollar por nosotros mismos, por ello es importante reconocer cuando necesitamos ayuda y solicitarla.

Sentido del humor:

Es una habilidad que ayuda a liberar la tensión y el aburrimiento, colabora en gran medida en la disminución de sentimientos hostiles en el grupo. También es una herramienta que ayuda a consolidad el papel del líder, en especial cuando puede reírse de sí mismo y descubrir así nuevas facetas de su personalidad.

Para desarrollar el sentido del humor es importante ser creativos, reconocer que no lo podemos todo y que necesitamos ser flexibles a los diferentes entornos en los que nos desarrollamos.

Conocimiento de sí mismo y objetividad consigo mismo:

Es la capacidad que se tiene de reconocer tanto las fortalezas personales como las áreas de mejora que significan un reto personal superarlas.  Es importante ver las fortalezas como la base de apoyo para asumir los retos de mejorar nuestras áreas en desarrollo.

Para habilitar el conocimiento de sí mismo, se debe desarrollar la escucha de la opinión de otros acerca de nuestro desempeño, de manera que podamos crear espacios de análisis personal para canalizar nuestras estrategias de mejora.

Habilidades cognitivas:

Estas son las habilidades que poseemos a nivel intelectual para resolver situaciones tanto personales como profesionales. Estas habilidades permiten adquirir conocimientos de tipo general o particular del área de desempeño profesional.  El líder debe estar actualizado, especialmente en aspectos técnicos, para mantener el respeto de otros y poder resolver situaciones de su trabajo.  Esto no significa saberlo todo, si no poder reunir las fuentes adecuadas para resolver lo necesario.  Es entender el sentido del negocio que debe desarrollar.

Para desarrollar las habilidades cognitivas es importante la lectura y los hábitos de estudio y actualización que pueda mantener.

Inteligencia emocional:

Esta es la habilidad para reconocer tanto las emociones personales como las de quienes le rodean. Es poder reconocer los motivos detrás de las acciones de los otros.  Es incorporar lo humano a las actividades diarias.

Para desarrollar inteligencia emocional es importante comprender los sentimientos por medio de la escucha y el compartir con otros, sin juicios previos. Preguntarse:  Cómo me siento con respecto a lo que está sucediendo?.

Pasión y entusiasmo:

Pasión es el gusto que se siente por el trabajo que se realiza. Es el impulso que mueve en el cumplimiento de las metas y la realización de las tareas.

Para desarrollar la pasión debemos identificar en nuestras actividades diarias los elementos satisfactorios y apasionantes de nuestro trabajo.

¿Cómo te lideras a ti misma?:

Es importante reflexionar el como desarrollamos nuestras actitudes y habilidades como líderes en nuestras espacios y actividades de trabajo. Desarrollar el liderazgo es un proceso que es posible estructurar y comprender. Una de las vías que mejor muestran el camino de desarrollo del liderazgo sin olvidarse de los valores de la persona es la que establece Stephen Covey:

Los cuatro niveles de liderazgo (Covey, 2014) están basados en el proceso de crecimiento personal que desarrollamos de adentro hacia fuera:

Liderazgo personal:

Este está basado en el desarrollo de la confiabilidad y se relaciona con el desarrollo de las nueve características anteriormente mencionadas.  Este es un proceso personal, por lo cual es diferente para cada uno de nosotros y en determinados momentos requerirá ayuda externa.  Es un proceso de continua observación personal.

Interpersonal:

Este segundo nivel de desarrollo se orienta al encuentro con el grupo de trabajo, es el proceso de crecimiento de la confianza.  Aquí es importante tomar en cuenta los estilos de comunicación que se utilicen, las formas en como nos comunicamos y crear el ambiente de apertura para darnos a conocer y dedicar el tiempo para conocer a los demás.

Gerencial:

Es el nivel del facultamiento.  Al desarrollar esta etapa se tienen claras las metas y los requerimientos del proceso de trabajo.  Durante este proceso se alínean los procesos de vida personal y profesional, donde se puede observar qué se necesita en cada fase del proceso y cómo puede llevar a cabo las tareas encomendadas.  Es un nivel de más directivo, enfocado y específico de las expectativas, metas y tiempos para el cumplimiento de los objetivos.

Organizacional:

Puede considerarse el nivel de la alineación, pues aquí ya el enfoque no es en las tareas, si no en la visión que se desarrolla en tu proyecto profesional o de vida.  Esta etapa no deja de lado las anteriores, más bien las integra con los elementos estratégicos del desarrollo profesional.

 

 

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Mónica Garzón Ruiz

    Con estos los cuatro niveles en mente, es posible afirmar que el rol trascendental del líder es funcionar como agente de cambio, liderar la visión de tu proyecto de vida con una visión facultativa en la toma de nuevos retos.  Cuando la líder se atreve a cambiar, todas su acciones se orientan al cambio.  Es importante alinear la palabra cambio a desarrollo y crecimiento (Maxwell, 2006).

    El proceso de cambio se define en un ciclo de cuatro etapas:

    1. Crear: Este proceso se puede definir como de expansión, de búsqueda de oportunidades y desarrollo de visión.
    2. Conservar: Esta segunda etapa tiene una función de fortalecimiento y estructuración de la organización.  Es el momento para fortalecer procedimientos y consolidar equipo.
    3. Criticar: Nada es estático, por ello es prioritario establecer canales de análisis y crítica de los procedimientos, metas y tecnología existente en la organización.
    4. Cambiar: Es una etapa de desafío, alternativas y creación de valor.  Sobrellevando esta etapa, la dimensión organizacional se transforma y enriquece preparándose para un nuevo ciclo de crecimiento.

     

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