10 síntomas de que estás postergando. Identifícalos y activa tu proyecto de vida.

 

La acción de postergar une una serie de ideas, actitudes y emociones que llevan a la persona a evitar o dejar de lado desde acciones simples, hasta proyectos de vida. Estas situaciones producen consecuencias que afectan la estabilidad de la persona, su autoestima y su capacidad para sostenerse activamente en su proyecto de vida. Esta dinámica entre lo que se siente, se piensa y se hace que llevan a una persona a dejar de lado sus objetivos, puede convertirse en un hábito negativo al que se le debe poner atención de forma oportuna.

Al llevar este concepto a un leguaje mas cotidiano, puedo anotar que postergar es uno de esos verbos a los que ponerle el ojo cuando buscas realizarte en tu proyecto de vida. Si todo verbo significa una acción, este significa la acción de atrasar o detener lo que quieres hacer. Postergar significa además una actitud «evitativa» basada en el miedo. Este miedo puede identificarse como:

El miedo, esta emoción antigua en nuestro cerebro, es una de las que más aparecen como lo que llamo «trampas de la postergación». Acerca del manejo del miedo he escrito el post «Un cambio en la visión del miedo«, lo puedes leer y así reflexionar un poco más acerca de qué hacer con él.

Entonces, vamos a detallar 10 síntomas de que estás postergando. Así que prepárate con lápiz en mano para que identifiques estos síntomas en tu y armes tu propio plan de acción orientado a la activación de tu Proyecto de Vida.

¿Por qué postergamos?:

De las razones mas comunes para dejar de lado nuestros objetivos, puedo destacar la desconexión que hay entre nuestras emociones y nuestras acciones. Somos poco realistas a la hora de ponernos metas y aún más si se trata del manejo del tiempo. Creemos que vamos a poder con todo todos los días y dejamos de lado los imprevistos, accidentes e inclusive los momentos de descanso. Postergamos porque no tenemos claridad de nuestras emociones, el miedo nos bloquea lo que realmente queremos alcanzar. No tomamos en cuenta el tiempo de aprendizaje, ni las estrategias para manejar nuestro estrés.  Esta mezcla entre las dificultades para gestionar las emociones y el tiempo, son los 2 ejes con los que iremos a armar el plan de acción para dejar de postergar.

10 síntomas de que estás postergando:

 

1.Perfeccionismo:

El perfeccionismo es uno de los síntomas fácilmente identificables por ti cuando vas postergando. Generalmente el perfeccionista no termina sus tareas porque quiere darse la oportunidad de corregirlas o mejorarlas antes de entregarlas o mostrarlas. Al final, lo que vas a lograr es no presentar nada.

 

Las preguntas para ti son:

¿Qué piensas acerca de lo que estás haciendo? ¿Lo juzgas demasiado o comparas con el trabajo de otras personas?

Si te quedas en el juicio y la comparación, terminarás con un caos emocional en tu interior, lleno de frustración por no avanzar y renunciando a algo que es importante para ti.

 

¿Qué pretendes al retrasar el final de la tarea o actividad?

Muchas veces, retrasamos terminar tareas porque tenemos miedo a la incertidumbre de lo que viene luego. Pero también hay un «placer» al seguir con lo que haces, puede ser el gusto por las personas que te rodean, el lugar o las acciones mismas que llevas a cabo.

 

 

Quien es perfeccionista está evitando el fracaso.

Su mirada está puesta en la posibilidad de pérdida, lo que le lleva a evitar. Si te das cuenta, la trampa en este caso está en que la búsqueda del perfeccionismo que te llevará inevitablemente a fallar.

Quien posterga cayendo en la trampa del perfeccionismo cae así en la auto-exigencia.  Su mente está en el pasado, porque ha vivido ese tipo de exigencia en otros momentos, o en el futuro cuando cree que «algo terrible» puede ocurrir si no cumple con la exigencia impuesta.

 

 

Te preguntarás: ¿Qué hacer para remediar esto?

Vive en el presente sin importar lo que estés haciendo. Desde lavar los platos, hasta la conversación con el cliente «estrella» requieren que estés allí concentrada en la tarea.

Además, si no terminas y presentas lo que estás haciendo, nunca sabrás que tan bueno es lo que haces. Prefiere hacer las mejoras que quedarte con la perfección.

Finalmente, juega con esa palabra… «fracaso». Cámbiala por «prueba» o «ensayo». Te puedes decir: «Vamos a ensayar pues hay mucho que aprender y compartir». Ya he dicho anteriormente que el aceite «WD-40» el cual utilizo para reparar todo en mi casa, lleva este nombre porque la fórmula funcionó en el ensayo número 40.

 

 

2.Miedo:

Aunque lo mencioné anteriormente, tiene un lugar en esta lista pues es la base de muchos otros de los síntomas. Además, al ser un mecanismo de defensa, siempre va a estar presente y se activará en momentos críticos de tu vida. Por ello, te recomiendo mirar a tu miedo a la cara, no te escondas de él. Conócelo poco a poco y háblale como a un viajo conocido. Verás que, con el tiempo, ese miedo se irá transformando en energía que te empuje a dar el siguiente paso.

Si sientes miedo… ¡hazlo!.

Es muy probable que después no pase nada grave y te permitas la oportunidad de aprender, explorar y mejorar.

 

 

3.Baja autoestima:

La autoestima es la valoración que haces de ti y desde este punto te vas a encontrar con retos, pues ya sabes, la objetividad puede ser poca en ciertos casos. Si tomas en cuenta que la autoestima y la identidad personal son una sola construcción que se va haciendo desde la infancia, es muy posible que la hayas construido con una mezcla de datos que podríamos calificar como «reales» y «falsos».

Además, si agregas que, cuando se habla de autoestima, generalmente se llega a una calificación. Entonces, escuchas decir «tengo baja autoestima» o «ella/el tiene alta autoestima». Ya esta calificación te dificulta el cambio y la mejora personal.

Te propongo que hables de autoestima como el conjunto de cualidades que te distinguen y te diferencian. Deja de lado el termómetro y atrévete a conocer quien eres.

 

Continuo la lista con los síntomas que llamo de «ejecución«. Estos son los que te dificultan directamente el hacer cotidiano de tus tareas.

 

 

4.Dificultad para tomar decisiones:

Si tomas en cuenta que puedes tener dificultades para creer en ti, sientes temor por lo que pueda pasar en tu proyecto o buscas todos los detalles del mismo para seguir arreglándolo hasta que esté listo. Pues te será complejo decidir.

Este será un síntoma que te hará perder tiempo y energía para lograr lo que quieres con tus objetivos. Si bien todos pasamos por momentos en que tenemos dificultades para tomar decisiones, si este síntoma está muy presente en tu vida, mi recomendación es:

 

  • Revisa como estás en los síntomas anteriores.
  • Observa de cerca lo que haces y tus objetivos de vida. Establece las fases de crecimiento que quieres y todo lo que necesites para lograrlo.
  • Apóyate con un sistema de toma de decisiones, donde te lleve paso a paso y lo puedas repetir cada vez que sientas dificultades en este tema.

 

Finalmente, lo más importante es que ¡no te rindas! Más allá de si decides «lo correcto o incorrecto», recuerda que estás en tu proceso de crecimiento y aprendizaje. Así que, la peor decisión es… no decidir.

 

 

5.Impulsividad y pobre gestión del tiempo:

¡Llegamos a mi síntoma más notorio!

La impulsividad es un síntoma muy común, sobre todo en quienes tendemos más a la ansiedad. Si eres de esas personas que está lleno de ideas y quieres implementarlas antes de que una nueva idea venga a tu cabeza. En consecuencia, la gestión de tiempo será pobre o inestable. También puedes estar actuando con impulsividad porque tu tolerancia a la frustración es baja (es síntoma lo explico mas adelante).

Ser impulsivo es fruto de nuestros tiempos. Si tienes la costumbre de que todo se resuelve con una «receta» y «formulas mágicas», como suelen venderlo en muchos lugares, pues querrás que tus objetivos tengan resultados casi inmediatos y mágicos.

 

¿Qué hacer si te acompañas de la impulsividad?

Aquí mi receta:

  • Percibe cuando llega.
  • Apunta en qué situaciones se presenta.
  • Pregúntate qué puedes hacer para responder de otra forma.
  • Integra actividades que te lleven más hacia la creatividad para descubrir otras formas de resolver dichas situaciones.
  • Mantén al día y con buen seguimiento tu plan de trabajo. Así verás lo que avanzas y en lo que vas a mejorar.

Recuerda que sin un plan que te ayude a funcionar a lo largo de los días, tu impulsividad será más notoria e incómoda para ti.

 

 

6.Baja motivación al logro:

Este síntoma se presenta en diferentes tipos de personalidades, no solamente en personas que se ven con «baja autoestima». Puede presentarse si la tarea que se está realizando no es considerada como motivadora. También en los casos donde lo que se va a lograr no es visto con el valor suficiente como para que la persona se sostenga hasta el final. Esto ocurre con tareas rutinarias, aquellas que debes hacer una vez a la semana o al mes.

Tal vez estés pensando… pagos de impuestos, trámites burocráticos.

¡Si! tareas de ese tipo. Si detectas que la tarea a realizar no te motiva y que los resultados no son atractivos para ti, te recomiendo:

 

  • Visualizar la tarea dentro de todo el sistema de tu proyecto. Si dejas de hacer los trámites, no lograrás las otras metas que sí te motivan.
  • Observar si ocurre algo contigo o tu proyecto, pues puede que estés llegando a un punto de saturación o cansancio que es vital revisar.

 

Este es un síntoma que tal vez no es tan fácil de detectar, pero sí es muy importante de seguir y resolver, pues puede llegar a convertirse en un «gusano» que perfore todo lo que estés haciendo sin darte cuenta.

 

 

7.Baja tolerancia a la frustración:

Este síntoma es una escuela en sí mismo. Todos debemos pasar por el examen de la paciencia. El aprendizaje inicia con saberse aprendiz y comprender que todo llega en su momento, a su paso y que cada frustración te va a preparar para el siguiente escalón de tu proyecto de vida.

Si ya sabes que tienes poca paciencia y que eso te puede distraer en otras tareas mas placenteras, pero menos importantes, mi recomendación es la de mi hermano: tomarse una «Pacientol 500». No  existe en el mercado, pero la puedes obtener así:

 

  • Respira profundo y ejercita tu respiración diariamente, alimentarás tu cerebro y tu creatividad.
  • Recuerda qué lo más importante es… llegar.
  • Deja de lado el competir, no existen enemigos, sólo desafíos que te harán una mejor persona al final del día.
  • Aliméntate sanamente, tu cuerpo te lo va a agradecer.

 

La baja tolerancia a la frustración es otro de lo que llamo síntomas de nuestros días. Así que manéjalo a tu favor, es tu termómetro para saber hasta donde una situación se puede sostener, pero no es para rendirse y «tirar la toalla».

 

8.Expectativas poco realistas:

Esta es la trampa de trampas. Te emocionas tanto con lo que haces, lo muestras y te lo aplauden, al punto de que prometes porque estás muy feliz. Sin embargo, si no has medido tu capacidad para lograr esos objetivos o no tienes suficientes insumos (dinero, tiempo) para lograrlo, entonces puedes estar engañándote.

Lleva tus metas en el balance justo entre el desafío y el crecimiento personal.

 

9.Aversión a la tarea:

¡Apuesto que te ha pasado! De todo lo que haces en un día, al menos una tarea no te gusta. Si algunas de las tareas que llevas a cabo en tu vida diaria no te gusta… ¡acéptalo!

Valora el mejor momento para realizarlas. Acompáñalas con otras actividades que te gusten pero no te distraigan y ponle mucho valor al final, ese es el premio mayor.

Si logras terminar este tipo de tareas, ¡celébralo! eso te ayudará a recargar tu energía y seguir adelante.

 

10.Estrés o Ansiedad:

Este es el síntoma que yo llamo, la consecuencia. Si durante el proceso de realizar tus actividades, has experimentado los síntomas anteriores, es muy probable que al final llegues sintiendo estrés y ansiedad.

Además, si no tratas estos síntomas, tu ciclo de postergación se hará más fuerte y difícil de romper. Algunas señales de que estás pasando por este síntoma son alteraciones en:

  • Dormir
  • Comer
  • Alimentación
  • Estado de ánimo
  • Cansancio
  • Distracción

 

Para manejar tu postergación:

Antes de hacer juicios, hazte preguntas:

  • ¿Cuántas cosas lograrías si te dieras permiso para “fallar” y que no te importe la primera vez?
  • ¿Cuántas cosas lograrías si te permitieras tomar cada “fracaso” como prueba o aprendizaje?
  • ¿Cómo te sentirías contigo misma si le dijeras a tu miedo: a pesar de ti, lo haré?

 

Haz la diferencia entre el SER y el HACER: Eres más que tus acciones, eres tus valores, metas y talentos. Saca partido de quien eres y organiza tus acciones en un plan. Si quieres profundizar en esta estrategia conoce mi Pack S.O.S Emocional con el que te puedo ayudar a darle la vuelta a tus emociones, lo que haces día a día y así lograr activar tu proyecto de vida.

 

Podremos hacer mucho juntos! Hay mucho que reflexionar y aprender en este tema, así que ve a los comentarios y agrega otros síntomas, déjanos otros remedios. Todo ello ayudará a más personas en el logro de sus objetivos.

Comparte este post! Seremos más Equilibristas Emocionales.