Hoy hablamos de ansiedad con uno de mis temas favoritos, los hábitos anti-ansiedad.

Somos seres de rutinas. De hecho el establecer rutinas es la mejor manera de crear sistemas que nos ayuden a ahorrar recursos y mejorar en lo que hacemos. En lo personal, creo mucho en ellas. Sin embargo, hay que saber identificar las rutinas que nos potencian, nos ayudan y las que no. En mi trabajo veo a muchos atrapados en rutinas realmente tóxicas que les llevan a estados de ansiedad altos y con ello a desenfocarse de sus objetivos de vida.

Entendemos por rutinas, esas tareas repetitivas que forman parte de tu vida diaria. La mayoría de las veces no las cuestionamos, si no que las realizamos casi de forma automática. Los hábitos, por el contrario, son más complejos, porque implican decisiones y tienen el objetivo de ayudarte a mejorar en algún área de tu vida. Entonces, ¿Cómo te sientes con tus rutinas diarias? ¿Están enlazadas con tus hábitos o con lo que quieres de ti?

En ocasiones sostenemos hábitos con el fin de mejorar algún aspecto de la vida. Sin embargo, el resultado obtenido es una persona llena de frustración, ansiedad y angustia. Acaso te ha pasado que decides entrar a estudiar, hacer ejercicio, ver a tus amigos y al mismo tiempo, cumplir con otra serie de objetivos. Todos ellos con la finalidad clara de hacerte sentir mejor, pero, con el tiempo te llevan a sentir un agotamiento que puede rozar en el burnout. Pues he visto a más de uno y me he pillado yo misma más de una vez en esta situación. Queremos mejorar, ser exitosos y felices, pero ¿a qué precio?

Con la ansiedad, sucede que se forman hábitos y rutinas que muchas veces sólo funcionan para consolidar el ciclo ansioso y no ayudan a generar un adecuado equilibrio emocional. De este ciclo se deriva un estilo de vida que promueve la ansiedad.

Este estilo de vida se puede caracterizar por:

  • Una alta exigencia en la vida cotidiana, tanto hacia los demás como hacia sí mismo.
  • Dificultad para enfrentar situaciones inesperadas, donde surgen emociones como enojo o angustia.
  • Rigidez a la hora de buscar soluciones prácticas, llevando a la persona a sentirse bloqueada y sin salidas.

 

Si sientes que alguna de estas características describe algún momento de tu día, toma nota, es posible que estés teniendo un estilo de vida ansioso.

 

Hábitos anti-ansiedad:

Te voy a contar ¿Cómo establecer hábitos promotores de Equilibrio Emocional?

Como estamos en la era de la información, encontrarás en Internet muchas fórmulas para el establecimiento de hábitos. Sin embargo, un libro que realmente condensa elementos clave para establecer una base estable para tus hábitos. Este es el libro «7 Hábitos de las personas altamente efectiva» de Stephen Covey. Si aun no lo has leído, te sugiero que lo hagas y revises cómo cada uno de estos hábitos puede beneficiarte.

 

Ingredientes para un buen hábito anti-ansiedad:

Ya te he contado que la ansiedad conlleva un ciclo donde se integran pensamientos catastróficos e incómodos, sensaciones de ahogo o dolores en el cuerpo. Todo ello se une y se repite cada vez que se presenten esos factores en tu vida que te provocan temor. Por ejemplo: el inicio de un nuevo proyecto. Además, este ciclo se fortalece a medida que caes en tus propias trampas de la ansiedad y pasas evitando eso que te provoca ansiedad o pasas con la angustia elevada a niveles insoportables. Todas estas acciones que te he descrito llegan a convertirse en rutinas verdaderamente irritantes.

El objetivo de los hábitos anti-ansiedad es que tengas rutinas nuevas, que provoquen mayor flexibilidad mental, apertura creativa y capacidad de resolución. Esto último es clave para superar la ansiedad.

 

Los ingredientes:

Conocimiento: Cuando hablamos de conocimiento para fomentar los hábitos anti-ansiedad, nos referimos en primer lugar al conocimiento que tienes de ti. Una persona con ansiedad está tan atrapada en la incomodidad de los síntomas, que no tiene el espacio para conocerse realmente. Vive en constante juicio de sí misma. La propuesta de un nuevo conocimiento de si mismo es la clave para comprender: ¿Qué hay detrás de la ansiedad? Te propongo que te detengas a observar y sentir ¿qué sientes por ti? ¿Cuándo tu ansiedad te ayuda o de qué te previene? ¿Qué harías si no tuvieras ansiedad? y ¿Realmente es eso lo que quieres hacer?

El conocimiento de uno mismo no termina nunca y eso es maravilloso. Hacerse preguntas que te lleven a nuevas preguntas, es maravilloso. Descubrir un nuevo tu después de cada reto vivido, es maravilloso. El conocimiento se trata de seguir en la tarea indagatoria personal desde el amor.

¡Hoy te animo a ello!

 

Destreza: Comencemos por el principio, todos tenemos destrezas o habilidades para algo, pero no son las mismas ni en las mismas cantidades para todos. La tarea igualmente maravillosa es descubrir eso en lo que eres bueno o buena y potenciarlo. Un error es fijarte únicamente en lo que debes mejorar, dejando de lado todo el potencial que ya existe dentro de ti. En mi experiencia con mis clientes, lo más sabroso es mejorar desde el talento que ya tienes y así aprender a manejar de forma personal y creativa tu ansiedad. Al fin y al cabo, tener una destreza para algo es simplemente saber hacerlo y desde allí surge todo lo demás.

¡Inténtalo! Escribe, baila, dibuja, toma fotografías, camina por el parque, corre todas las mañanas, juega con tu animal de compañía, comparte con tu familia y amigos… enfócate en lo que haces fácil y aprenderás a querer hacer lo difícil.

 

Motivación: Esta es la piedra angular, pues sin motivación no hay nada. ¿Qué quieres? ¿Para qué lo quieres? ¿Realmente lo quieres? Entonces, hazlo sin pensarlo más. La motivación no está fuera de ti. Tal vez la has buscado por mucho tiempo en tu trabajo, en tu familia o en alguna actividad (pública o secreta) que estés haciendo. Sin embargo, por más que sigas buscando fuera… te vas a cansar. La motivación está dentro, así que ve a encontrarla. Aliméntala con lo que ya sabes hacer, fortalécela con quien ya sabes fortalecerte y sobre todo se muy muy persistente.

¡Ten fe en ti!

 

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