Vale la pena acostumbrarse a cerrar ciclos vitales.

Recuerdo la conversación que tuve con una clienta hace unos días cuando me dijo: -Me doy cuenta de cuánto he madurado en este proceso. Esta frase hace referencia a un momento vital.

Después de muchos cambios en su vida y la construcción de su identidad personal en todos sus roles, viene haciendo una recapitulación de sus experiencias de aprendizaje y ha llamado madurez a un nivel de consciencia personal fundamental, al cual es importante que todos lleguemos, sin importar el camino que tomemos.

Y es que esta palabra «madurez» puede resumir una serie de características de si mismo que viene a resumir un estado de mayor autonomía, auto-reconocimiento, identidad personal y amor propio, que permite a la persona sostenerse a si misma de forma integral.

Lograr este punto de «madurez» implica hacer la tarea de cerrar ciclos inconclusos. Porque crecemos creyendo que la vida es lineal. Que se trata de alcanzar una meta y seguir con otra, olvidando que somos un «continuo» en transformación.

Todo en la vida son ciclos continuos, aunque muchos creamos que vivimos en forma lineal. Cada fase de nuestras vidas es un ciclo con inicios, procesos y cierres. Cuando no le damos el tiempo y la atención a esos cierres y el paso que damos entre un ciclo y otro, surge el malestar psicológico.

El malestar psicológico es:

El conjunto de manifestaciones arraigadas en el carácter de la persona que se presentan después de un evento crítico, donde la persona se ve sobre cargada a nivel emocional, pero no llega a considerarse una «enfermedad o psicopatología». Sin embargo, si requiere atención para ayudarle a superar esta situación, re-enfocar tanto sus emociones y sanar interiormente.

El malestar psicológico implica manifestaciones emocionales como tristeza, enojo o resentimiento no expresados. También son señales de este malestar el aislamiento y la apatía hacia actividades que antes eran motivadoras.

Todas las fases de la vida de una persona comprenden un ciclo.

Cuando iniciamos la etapa escolar, cuando terminamos un trabajo o cuando pasamos del noviazgo a la vida en pareja. Cada etapa conlleva una apertura donde surgen aspectos que llamaremos positivos como expectativas, motivaciones y la emoción de un nuevo inicio. Sin embargo, también implica emociones «negativas» como el miedo o la ansiedad. Sin importar como inicias tu un nuevo ciclo, es importante conocerte cómo lo inicias, pues este es un indicador de la forma en como lo seguirás y concluirás en el futuro. 

De la misma forma, todo ciclo tiene un final. No siempre este puede ser aceptado. He visto en mis clientes que esta fase de cierres puede llegar a tener dificultades debido al apego que tengan a esa fase de vida en particular. Por ejemplo, en mi experiencia dentro de las organizaciones, uno de los momentos más complejos para las personas son los cierres de las empresas. Cuando ves un proyecto de vida truncarse de un momento a otro, puedes estar resistiéndote al cambio y aferrándote a algo que y no existe más.

Para muchas de estas personas, enfocarse en la nueva búsqueda laboral era imperativo. Sin embargo, siguieron dejando inconcluso el cierre de aquella fase de sus vidas. Se fueron sin haber reconocido o expresado lo que sentían. De allí que vi a varios de ellos dar vueltas de un empleo a otro, sin un enfoque claro de si mismos y su visión a futuro.

De la misma forma, seguimos avanzando en nuestras vidas, cargando asuntos inconclusos que se van haciendo más pesados conforme el tiempo pasa y que llegar a cerrarlos no implica grandes demandas de tiempo, sólo unos cuantos pasos que hoy quiero compartir contigo.

 

Reto 21 días para el Cierre de Ciclos Vitales:

¡De pronto 21 días suena a mucho! Pero esto es un reto, así que vamos a ello.

Vamos a aprovechar esta época del año para dedicar 15 minutos al día a partir de ahora y durante 21 días. Esto con el fin de darle espacio a la reparación de algún asunto inconcluso que tengas por allí en tu maleta emocional.

 

Los objetivos de este Reto son:

  • Crear el hábito en ti de abrir espacio en tu vida cotidiana para cerrar asuntos inconclusos y así dejes tu exceso de equipaje emocional.
  • Construir una visualización de tu año, lo que has aprendido, lo que agradeces y lo que dejas ir para continuar con tu proyecto de vida.
  • Fortalecer tu creatividad y tu flexibilidad mental con los ejercicios que te voy a proponer para cada día del reto.

 

Al final lograrás hacer cierres emocionales de forma saludable, potenciarás tu autoconocimiento y lograrás entrar a nuevos proyectos en tu vida con un mejor equilibrio emocional. Yo te acompañare cada día con un ejercicio práctico que podrás seguir y realizar.  Estaremos en contacto por medio de mi correo semanal, mi cuenta de Instagram y en este blog.

 

¡Iniciamos!

Semana 1: Momento para soltar y entregar

El momento de soltar es el momento de la entrega y la confianza. Ha llegado el momento de dejar de controlar. 

¿Cómo te sientes al respecto? Toma un respiro y cuéntamelo en los comentarios.

La dificultad para cerrar asuntos inconclusos está muy relacionada con la fuerza con que nos aferramos a creencias, etapas de vida, personas o cosas. A través de la entrega, nos damos la oportunidad de soltar para liberarnos y es por ello que iniciamos por allí.

Esta semana de entrega conlleva expandir tu consciencia acerca de ti, tu mundo interno y externo. Es diferenciar lo que puedes controlar de lo que no y aceptarlo. Esta entrega va a facilitar tu relajación física, tu flexibilidad mental y tu encuentro corporal. La entrega te ayuda a dejar la rigidez de tu ser, los estados obsesivos en lo que puedas entrar y la ansiedad que todo esto puede producir. Esta es la forma ideal de mantener limitados la ansiedad y la depresión en tu vida.

Semana 2: Momento para abrir tus sentido a tu aquí y ahora

Tu Yo presente es donde todo ocurre. Aunque te pases el día pensando lo que ya fue o no fue. Aunque te pases el tiempo imaginando cómo será mañana, la verdad es que tu realidad sólo está aquí y ahora. Este es el momento para que ejecutes lo que deseas, para que actives lo que necesitas para vivir en equilibrio y plenitud personal.

¿Qué quieres para ti, tu vida y quienes te rodean?

Lo que decidas, es ahora el momento de activarlo, de llevarlo a cabo aunque no sea perfecto. Se que los ejercicios de esta semana te ayudarán a enfocarte en tu ahora y a aceptar con sinceridad personal lo que quieres activar en tu vida. Este es el momento para reconocer tu potencial y lo que deseas hacer con él. Es el momento de contactarte con tu misión y las emociones que contentadas con ella.

Semana 3: Momento para visualizar tu futuro

Ya soltaste y entregaste lo que no necesitabas. Has podido agradecer y fluir. Te has colocado en tu presente y abierto tus sentidos para percibirlo tal como es. Ahora es el momento para mirar tu futuro como si ya existiera en ti. 

¿Qué deseas? ¿Cuáles son tus sueños?

Deja fluir las respuestas a pesar de los obstáculos. Permite que tu creatividad se conecte con ello y transforma tus temores en los pinceles de expresión de todo lo que deseas. Háblale a tu yo futuro como si todo ya existiera ahora, no por el arte de magia, si no para enfocar tu mirada en las acciones que te llevarán a cumplir lo que quieres.

Transforma tus deseos en metas colocándolos en una línea de tiempo y visualiza lo que necesitas para irlos activando,

¿Cuáles son los pasos que te llevan a ese sueño?

Escríbelo y colócalo en un lugar visible para que des seguimiento.Recuerda sin juicios, únicamente identificando posibilidades.