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Cuando hablamos de autoestima, mujer y liderazgo, debemos cuestionarnos la fórmula adecuada desde una perspectiva más integral.

Esto significa integrar en esta fórmula la historia en la que nos hemos movido. Comprender las divisiones que como sociedad hemos hecho entre lo “masculino” y “femenino”, lo “público” y lo “privado” o la “acción” y la “reflexión”, con el fin de llegar a una nueva integración.

 

¿De qué se trata esta nueva integración?

Esta nueva integración o como yo llamo la fórmula del liderazgo femenino, inicia cuestionando de lo que hemos vivido como “correcto” en cuanto a los roles que hombres y mujeres actuamos. Es comprender la historia que nos ha construido, para luego integrar un nuevo sentido de liderazgo que se salga del modelo patriarcal tradicional.

Este modelo se caracteriza en general por ser ejercido desde una línea vertical y sustentado de cierta forma en el poder y control que ese líder puede ejercer.

El liderazgo femenino nos lleva a entrar en contacto con nuestra esencia femenina, nuestra naturaleza cíclica y nuestra capacidad creadora.  Es darte la oportunidad de re-crear tu rol como “líder” en una línea horizontal junto con el grupo al que perteneces. Es construir una filosofía que permita incluir en lugar de establecer diferencias. Donde se logre la sinergía a partir de la diversidad y el desarrollo de las habilidades de todos los miembros del grupo.

 

 

Elementos de la fórmula para un liderazgo femenino:

 

1.Comprender la historia que he heredado y como ella influye en mi Ser Mujer:

Comprender nuestra historia es tomar consciencia del lenguaje que se ha construido al rededor de lo que significa ser mujer y entregarnos la oportunidad de hacer el cambio. Evolucionar a un sistema de vida que incluya todo lo nuevo que vamos aprendiendo en cuanto a roles, expectativa de vida, desafíos que hoy vivimos y que requieren de nosotras nuestro aporte y creatividad.

Es aceptar que mi espacio ya no es sólo el mundo privado y de reflexión, es el mundo público donde puedo actuar en función de mis valores sin perder mi esencia, mi ser.

 

 

2.Comprender la conexión que tengo con mi cuerpo, el valor que le doy y la importancia de aceptarlo:

De cierta forma, tanto hombres como mujeres crecemos desconectados de nuestro cuerpo. En esta nueva propuesta es importante hacer la re-conexión con nosotras, nuestros ciclos y todos los cambios que ellos producen. Es la oportunidad de conectarnos con nuestra intuición, pues al aprender a percibir nuestros ciclos podemos intuir también los ciclos de vida en los que nos movemos. Es entregar esta sabiduría al mundo exterior y permitir que todos aprovechemos esta riqueza.

 

 

3.Conocer mis talentos y cómo quiero aprovecharlos:

Muchas veces el “deber ser” no permite a las mujeres “ser” y esto nos lleva a no conocer realmente para qué somos buenas y en dónde nos sentimos mejor haciendo lo que nos gusta. Por eso, algunas vamos picando una y otra cosa a ver qué nos queda mejor. Este ir probando puede llevar un buen tiempo, que se puede ahorrar si antes logramos conocer nuestros talentos y sobre todo saber cómo aprovecharlos en nuestras vidas.

Para lograr este conocimiento es importante estar conscientes a todo lo que nos ha motivado desde que somos niñas y volvernos exploradoras de nosotras.

 

 

4.Construir mi sentido de vida, sobre mis valores con claridad y amor:

Además de conocer qué me gusta y para qué soy buena. Es muy importante conocer y definir los valores que rigen nuestra vida. Los valores son el eje que nos sostiene en los desafíos que afrontamos. Si este eje no es claro y fuerte, llegaremos a perder el camino hacia nuestra misión.

Entonces, construir nuestro sentido de vida significa tener claros nuestros valores y saber que este sentido de vida puede tener cambios según la etapa en la que nos encontremos y eso en realidad no tiene nada de malo. Es la oportunidad que la vida nos da para acercarnos a nosotras mismas, re-definirnos y seguir por donde realmente nuestra vida fluye.

 

 

5.Saber cuáles son mis roles, como los vivo y cómo los quiero vivir:

Teniendo nuestros valores claros y definidos, conociendo nuestros talentos y cómo aprovecharlos; llega el momento de observar los roles que vivimos. Es el momento de valorar si quiero seguirlos igual o quiero hacer cambios en ellos. Estos cambios no deben ser radicales, puedes ir construyendo tus roles poco a poco y llevar así tu transformación a un paso que te permita valorar y compartir esos cambios que das.

 

 

6.Comprender qué emociones me habitan y aprender a gestionarlas:

Este momento de comprender las emociones que nos habitan y aprender a gestionarlas es vital para consolidar nuestra transformación hacia un liderazgo femenino e integrador. Es importante en este punto trabajar tu inteligencia emocional. Para ello te recomiendo leerte ¿Cómo hacer un inventario emocional para cambiar?. Allí encontrarás los pasos necesarios para iniciar el trabajo en tus emociones.

 

 

7.Cuáles son las señales que me indican el camino hacia mi misión:

Este paso es hermoso pues significa aprender a contemplar tu vida desde el amor. Venimos entrenadas a ver los logros según una medida externa, ya sean calificaciones, medidas o pesos. Estas señales que te propongo son internas. Es aplicarte un “termómetro interno” donde puedas medir tu nivel de plenitud o de insatisfacción. No se vale vivir la vida desde la insatisfacción! Por eso son importantes los cambios hechos desde la toma de consciencia. Cuando estás insatisfecha, incómoda, angustiada; algo has de hacer contigo misma y lo que sientes. Ese es el momento de hacer tu revisión personal, de buscar ayuda si es necesario y sobre todo de no quedarse allí en esa sensación.

Si al contrario, te aplicas el termómetro y percibes plenitud, satisfacción y solidaridad, pues vas bien! Sigues adelante.

 

 

8.Qué quiero entregar al mundo, mi legado:

Esta pregunta es muy importante para la consolidación de nuestro liderazgo personal como mujeres. Si nos vemos como gestoras y creadoras, entonces sentimos el llamado de entregar algo a otros. Con muchas de las mujeres con quienes hablo está esa inquietud. Dejar un legado no es simplemente “algo que se diga de mi”, es algo que le sirva a alguien y con lo que pueda hacer cosas nuevas.

 

 

¿Cómo armar el mapa hacia un liderazgo femenino?

Construir un liderazgo femenino fortalecido y productor de cambios está relacionado con el Viaje a la Autoestima. Es necesaria una exploración personal que nos lleve a abrazar quienes somos y nos permita volar hacia donde queremos a pesar de los desafíos que la vida no tenga.